lunes, 14 de mayo de 2012

En la madre, tengo que escribir un artículo


Columna de mayo en la revista Chocandanzas...



Todos dicen que ser madre es lo mejor, lo más hermoso, el mayor logro en la vida… ¿será? Pues aunque para algunos es un reto, para otros el ideal de realización, la verdad es que cuando te inculcan de niña la misión “divina” de ser madre nunca te dicen que la mayor parte del tiempo sentirás que no tiene idea de que estás haciendo y, en casi todas las ocasiones, te frotarás las sienes pensando: qué hice.
No porque ser madre sea algo espantoso, sino porque no hay recetas para serlo, lo que a tu amiga le resulta a ti puede no hacerlo, lo que para otros es una locura, para ti puede ser la clave.
En mi caso, ser madre a los 15 es, definitivamente, la peor locura que un adolescente puede cometer, y si a esa locura le sumas dedicarte a un oficio que, según tus padres, tus maestrosy amigos, no te va a dejar nada bueno y encima no vas a vivir de eso, el resultado puede ser verdaderamente caótico.
Ser madre y escritora es un suicidio lento cuando tienes 15 años y no sabes ni freír un huevo, lavar ropa y, menos, vivir del erario como muchos otros jóvenes que no tienen mayor responsabilidad que sentarse a la máquina y comer algo de vez en cuando.
Al principio, claro, como en todo, tiene una que hacer mil cosas para ganarse la vida, trabajar de secretaria, hacer pasteles pa’ vender, chambitas extra… mientras uno sigue estudiando, se busca espacios y se cuela en el “gremio”, intenta conseguir sus primeras colaboraciones en revistas, con los cuates, y por supuesto, criar al hijo que apenas está aprendiendo a caminar.
Una siempre mete la pata, se desvela, vive, duerme, se da de topes contra la pared una y mil veces, pero al final se sobrevive, y cuando los hijos nos salen exactamente la clase de fauna nociva para el mundo práctico: soñadores, impulsivos, creativos... las locuras han valido la pena.
Y aquí estoy, 9 años después, en la ciudad en la que siempre quise, con un trabajo que amo y en el que la palabra es el alma, con una hija casi adolescente que es más mi amiga que mi hija, y recuerdo algo que mi madre me decía: de poeta te vas a morir de hambre (ella quería que estudiara comunicación, aunque lo niegue), y la verdad es que todo lo que tengo se lo debo a la poesía.

jueves, 13 de octubre de 2011

Fauna

No todos tenemos la suerte o privilegio de ser personajes que se desdoblan, vivimos esta vida desde diferentes perspectivas (a veces, diría yo, al mismo tiempo), vamos por la calle como cualquier peatón, pero en realidad no vamos, coexistimos, andamos, flotamos, volamos… sobrevivimos.
La vida o los genes nos han vuelto locos (a veces, también, podemos echar algo de culpa a las hormonas) pero seguimos, trabajamos ocho, diez, doce horas, llegamos temprano al trabajo y tarde a casa; posponemos, a veces, las citas con desconocidos a los que solemos llamar amigos, vamos al teatro, al toquín, o simplemente tomamos un café para ver pasar el gentío (esperando, tal vez, encontrarnos con otro como “yo”).
No somos exiliados porque andamos en metro y visitamos restaurantes, no somos parias porque en nuestro mundo somos parte de una sociedad (aunque ésta sea la de los parias), vivimos, como dije, enfundados en varios personajes: el trabajador, la madre de familia, el amigo, la comparsa que va a los eventos de los cuates sólo por no dejar; pero en el fondo, somos gente que sueña despierta y, a veces, también durmiendo, gente que hace lo que otros no se atreven, no por querer ser importante, sino porque la vida sería un poco menos ridícula si nadie lo hiciera, somos los que quedan cuando el bar ya ha cerrado, los que salen a las 5 de la madrugada sólo para ver el amanecer de un día de farra, los que escriben cuentos, poemas, se montan personajes y los representan (en escenario), los que pintan, dibujan, cuentan: una sociedad, un mundo en el que nos inventamos, queremos ser y estar.
No sé que somos, salvo, acaso, un pedazo de luz, las comillas del título, el twit que misteriosamente alguien retwitteó: por gracioso, inspirador, preciso, ocioso; nos lamemos las heridas como gatos, le buscamos el sentido a la mañana: si el día se nubla, nuestro pensamiento gira en torno a la melancolía, si la sale el sol, le ponemos soundtrack y con los audífonos gritamos en silencio.
No he bipolaridad, si acaso personalidad múltiple, ingenio para no ser quienes creen los otros, y aún así, ponernos traje, corbata, ir a la junta con el jefe y, a veces, sólo a veces, cuando los astros se colocan y todo parece ser perfecto, el mundo nos regala una sonrisa.

martes, 30 de agosto de 2011

Mi reino por un follower


Perio-publisistas.


Un cosa es escribir en un blog, Facebook, Twitter, donde cualquiera puede creer o desmentir lo que piensas, puedes decir que el jefe es una mierda, que vives en el país de nunca jamás, y es válido, tienes el derecho de escribir lo que a tu retorcida mente se le ocurra, pero qué pasa cuando algo retorcido, bizarro, de película tonta holliwoodense (que a veces pasan por sinónimos), de esas donde la protagonista es una tipa anoréxica que sueña con ser la reina del baile y cogerse al mariscal de campo, llega, inunda y parece no querer salir de los noticieros de la noche, los titulares de prensa, etc…
Lo jodido no es que existan mujeres tontas, alcoholizadas, corriendo en al más puro estilo Fast and Furious en plena madrugada, sino que se vuelvan nota de 8 y titular de noticiero de las 10 de la noche.
No diré, como tantos han dicho, mi punto sobre el hecho de que tremendas mujeres de la vida pública nacional sean tan brillantes y respetuosas con los servidores públicos capitalinos, sino mi objeción hacia el trato que le han dado a la nota (si es que debiera serlo) los medios más importantes de comunicación a nivel nacional.
Insisto, lo entiendo del Twit, los blogs, pero por favor, ¿que no hay cosas más importantes en la vida pública de este país y del mundo que la borrachera de un par de Hollywood stars región 4?
Será porque en este país los periodistas piensan como publicistas, lo importante no es que colapsen las bolsas del mundo, que siga sin caer Gadafi que el número de muertes por la lucha contra el narco avanza cada día, que los servicios básicos de salud y educación simplemente no están en la mayoría de los casos, como eso no vende, la de 8 es para las alcohólicas niñas de Polanco.

De Twit.
Dicen que tiempos pasados siempre fueron mejores, sobre la dichosa Hada jalisquilla al menos, a la hora de armar una tapadera mediática, el chupacabras tenía más credibilidad

Comentarios, detracciones y mentadas a:
@indrabroca

jueves, 11 de agosto de 2011

Mi Reino por un Follower


Amigos, les presento mi nueva columna que desde hoy apareceré todos los meses en la revista Km 56, la nueva travesura de los creadores pozarricenses, además claro, de otras colaboraciones de esta y otros insomnes de la región, fotografía, arte, literatura y más, no dejen de visitar el blog y la revista... http://km56magazine.blogspot.com

Saludos viajeros!



Si Shakespeare leyera el título de esta columna se volvería a morir del puro susto, sin embargo, en estos tiempos donde la fama está a la vuelta de un twit, y lo que pasa en nuestro entorno no tiene mayor repercusión si no está publicado en Facebook, no podemos hacernos de la vista gorda sobre lo que las redes sociales representan para nuestra cotidianidad.
Por ejemplo, La cantidad de información a la que somos propensos hoy en día, las posibilidades de comunicación con prácticamente cualquier persona en el mundo, la velocidad con la que corren los chismes, las noticias, los eventos, hoy en día no tenemos pretexto para no estar al menos enterados de lo que pasa en el mundo.
Sin embargo, lo que nos complica un poco a la hora de escribir una columna sobre redes sociales es que para ello tenemos que escribir sobre la vida, pública y privada, la de todos, porque eso es la red: un gran chismógrafo donde propios y extraños exponemos lo que queremos (y hasta lo que no queremos) de nuestra historia personal.
Es cierto que dentro de este mundo hay un grupo que las usa para ventilar su vida privada, otro grupo les ha encontrado el modo y hemos descubierto que son excelentes herramientas de trabajo, y hay algunos que, como cualquier voyeur se lo pasan mirando lo que otros publican.
Aunque las diversas tribus, lenguajes y códigos de coexistencia en este mundo virtual serán tema de esta columna, tendrá que serlo también la vida misma, vista desde el espejo (o muro quedaría bien) de la red, ya que gracias (o a pesar) de ella, hoy no sólo escribimos, también posteamos, twiteamos, mandamos emoticones y jugamos a encontrarnos en la red como en un gran laberinto de espejos.
Así que aunque no soy Shakespeare ni vivo en un palacio, va mi reino por un Follower, y por ahí nos posteamos en la blogósfera.


Indira Broca
(Poza Rica, Ver. 1988) Escritora y promotora cultural. Ha publicado Cocinas la Tarde (2008), Apuntes para sentirse loco (2011). Es coautora de De triángulos oscuros y compiladora del proyecto Pasadeando, instantes para llevar (PACMyC 2008). Becaria del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico de Veracruz 2009.
Twitter: @indrabroca

lunes, 18 de abril de 2011

Apuntes para sentirse loco

Bueno, aunque la literatura mexicana no lo esperaba, ni lo necesita para continuar viviendo, ya salió Apuntes para sentirse loco, mi nueva plaquette, 16 poemitas, o sea, no se tardarán mucho leyéndolo, la edición, la neta, está bella, cortesía de Editorial Namox, en León, Guanajuato, ya cuando tenga fecha de presentación en Villa les aviso, y cuates, no sean gachos, invítenme a presentarlo en otros lados, va?
Les dejo la fotito de portada y un par de poemitas...
Besos y abrazos a todos, gracias por las felicitaciones y por fis, no me recuerden mucho a doña Indira grande.










BIOGRAFÍA DE FAMILIA


1
Sólo al final de aquel poema
la muchacha entendió
No son los astros o la línea en la mano
no es la ausencia de colores de la infancia
ni el verdugo imaginario de una antigua violación

Son las piezas del ajedrez de su vida
el gris que incita la derrota
El manicomio tomado por hotel de paso
para hacerle el amor a los demonios
            y abrir las piernas
            ante los hongos que Alicia ofrece

Es el negro semen de la muerte
 el que quiso preñarla


1
En el kiosco del parque
vive una pareja
No conoce de horarios
noche
o día
Buscan el pan a las tres de la mañana
Juegan con hijos imaginarios
mientras fuman de una vieja pipa
Yo los miro desde mi banca
hablar de simios y grecas mayas
acicalarse el uno al otro
y dibujarse corazones en la frente


2
Existe un refugio
al que llegan los que no tienen sitio
Desde él
se alzan torres de espuma y luces que rodean el mundo
Para llegar
hay que ver una nube de hongo en medio de la tarde
y compendiar desde el fondo de una botella de cerveza
toda la filosofía de kafka
Hay que vestir hippie
radical hasta el verso
y zurdo
por lo menos de pinta


2
De todos
son mis favoritos
Brillan sobre la media luz de un parque
abandonado por un dios en el que ya no creo

Qué los mueve por el mundo de las sombras
Los años velados o aquella fugacidad encendida en la memoria

Yo los miro y río con ellos
me dibujo sus hijos
que ya tienen su lugar
en la mesa de piedra gris

en la ansiedad de sus días

domingo, 6 de marzo de 2011

Sal con una chica que lea

Hace un par de minutos terminé de leer este texto, bello definitivamente, lo curioso es que la autora es una escritora de las filipinas (según un blog que me encontré) y publicó este texto como nota en su FB originalmente en ingles hace unos días, y luego, buscando, resulta que ya lo han publicado en no se cuantos blogs y demás en diferentes idiomas, la traducción no es totalmente literal pero no es mala, al final les dejo el texto en ingles también por si le quieren dar un ojito.

La verdad no pude resistirme a publicarlo por dos motivos, el primero: ese fenómeno blogero que tanto me encanta, el segundo: el texto me encantó! sí, soy una cursi, pero apuesto que les encantará también (aunque no sé por qué si el texto está escrito en teoría para un hombre, todas las publicaciones que me encontré son de mujeres, ja).


Sal con una chica que lea. Sal con una chica que gaste su dinero en libros en vez de ropa. Ella tiene problemas de
espacio en su clóset porque tiene demasiados libros. Sal con una chica que tenga una lista de libros que quiere leer, que tenga un carnet de biblioteca desde que tenía doce años.
Encuentra una chica que lea. Sabrás que lo hace porque siempre tendrá un libro por leer en su cartera. Ella es ésa que mira amorosamente sobre los estantes en la librería, la que llora calladamente cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica extraña olfateando las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Ésa es la lectora. Nunca pueden resistirse a oler las páginas, especialmente cuando están amarillas.
Ella es la chica que lee mientras espera en esa cafetería al final de la calle. Si echas un vistazo a su taza, la crema está flotando en la parte de arriba porque ella está ya como absorta. Perdida en un mundo creado por el autor. Siéntate.  Quizás te dé una mirada penetrante, porque a la mayoría de las chicas que leen no les gusta ser interrumpidas. Pregúntale si le gusta el libro.
Cómprale otra taza de café.
Hazle saber lo que realmente piensas de Murakami. Ve si pasó del primer capítulo de La Comunidad. Entiende que si te dice que entendió el Ulises de Joyce, sólo lo está diciendo para sonar inteligente. Pregúntale si ama a Alicia, o si le gustaría ser Alicia.
Es fácil salir con una chica que lee. Dale libros por su cumpleaños, por Navidad y en los aniversarios. Dale el regalo de las palabras, en poesías, en canciones. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings. Déjale saber que entiendes que las palabras son amor. Entiende que ella sabe la diferencia entre los libros y la realidad pero, por Dios, ella está tratando de hacer su vida un poco más como su libro favorito. Nunca será tu culpa si ella lo hace.
Ella tiene que intentarlo, de algún modo.
Miéntele. Si entiende de sintaxis, entenderá que necesitas mentir. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo. No será el fin del mundo.
Fállale. Porque una chica que lee, sabe que el fracaso siempre lleva al clímax. Porque son chicas que entienden que todas las cosas llegan a un fin. Que siempre puedes escribir una secuela. Que puedes comenzar una y otra y otra vez y aún ser el héroe. Que la vida está destinada a tener uno o dos villanos.
¿Por qué tener miedo de todo lo que no eres? Las chicas que leen entienden que la gente, como los personajes, se desarrollan. Excepto en la serie de Crepúsculo.
Si encuentras una chica que lee, manténla cerca. Cuando la encuentres despierta a las dos de la mañana, apretando un libro contra su pecho y sollozando, hazle una taza de té y abrázala. Puedes perderla por un par de horas, pero siempre regresará contigo. Hablará como si los personajes en el libro fueran reales, porque, por un rato, siempre lo son.
Le propondrás matrimonio en un globo aerostático. O durante un concierto de rock. O muy casualmente, la próxima vez que esté enferma. Por Skype.
Sonreirás tanto que te preguntarás por qué tu corazón no ha explotado y sangrado por todo tu pecho todavía. Escribirás la historia de sus vidas, tendrán niños con nombres extraños y gustos todavía más extraños. Ella le presentará a tus niños al Gato en el Sombrero y a Aslan, quizás el mismo día. Caminarán juntos el invierno de su vejez y ella recitará a Keats en voz baja mientras tú te sacudes la nieve de las botas.
Sal con una chica que lee, porque te lo mereces. Te mereces una chica que pueda darte la vida más colorida imaginable. Si tú sólo puedes darle monotonía, y horas duras y propuestas a medias, entonces estás mejor solo. Si quieres el mundo, y los mundos más allá de éste, sal con una chica que lea.
O mejor aún, sal con una chica que escriba.

"Date a girl who reads. Date a girl who spends her money on books instead of clothes. She has problems with closet space because she has too many books. Date a girl who has a list of books she wants to read, who has had a library card since she was twelve. 

Find a girl who reads. You’ll know that she does because she will always have an unread book in her bag.She’s the one lovingly looking over the shelves in the bookstore, the one who quietly cries out when she finds the book she wants. You see the weird chick sniffing the pages of an old book in a second hand book shop? That’s the reader. They can never resist smelling the pages, especially when they are yellow. 

She’s the girl reading while waiting in that coffee shop down the street. If you take a peek at her mug, the non-dairy creamer is floating on top because she’s kind of engrossed already. Lost in a world of the author’s making. Sit down. She might give you a glare, as most girls who read do not like to be interrupted. Ask her if she likes the book. 

Buy her another cup of coffee. 

Let her know what you really think of Murakami. See if she got through the first chapter of Fellowship. Understand that if she says she understood James Joyce’s Ulysses she’s just saying that to sound intelligent. Ask her if she loves Alice or she would like to be Alice. 

It’s easy to date a girl who reads. Give her books for her birthday, for Christmas and for anniversaries. Give her the gift of words, in poetry, in song. Give her Neruda, Pound, Sexton, Cummings. Let her know that you understand that words are love. Understand that she knows the difference between books and reality but by god, she’s going to try to make her life a little like her favorite book. It will never be your fault if she does. 

She has to give it a shot somehow. 

Lie to her. If she understands syntax, she will understand your need to lie. Behind words are other things: motivation, value, nuance, dialogue. It will not be the end of the world. 

Fail her. Because a girl who reads knows that failure always leads up to the climax. Because girls who understand that all things will come to end. That you can always write a sequel. That you can begin again and again and still be the hero. That life is meant to have a villain or two. 

Why be frightened of everything that you are not? Girls who read understand that people, like characters, develop. Except in the Twilight series. 

If you find a girl who reads, keep her close. When you find her up at 2 AM clutching a book to her chest and weeping, make her a cup of tea and hold her. You may lose her for a couple of hours but she will always come back to you. She’ll talk as if the characters in the book are real, because for a while, they always are. 

You will propose on a hot air balloon. Or during a rock concert. Or very casually next time she’s sick. Over Skype. 

You will smile so hard you will wonder why your heart hasn’t burst and bled out all over your chest yet. You will write the story of your lives, have kids with strange names and even stranger tastes. She will introduce your children to the Cat in the Hat and Aslan, maybe in the same day. You will walk the winters of your old age together and she will recite Keats under her breath while you shake the snow off your boots. 

Date a girl who reads because you deserve it. You deserve a girl who can give you the most colorful life imaginable. If you can only give her monotony, and stale hours and half-baked proposals, then you’re better off alone. If you want the world and the worlds beyond it, date a girl who reads. 

Or better yet, date a girl who writes."


ROSEMARY URQUICO